Sanz con la bendición de Polo Ocasio

A los cuatro años se inició en el estudio del cuatro puertorriqueño sin imaginar que heredaría el instrumento artesanal de una sola pieza que utilizó el maestro Ladislao Martínez en sus últimas grabaciones.

Como si se tratara de un designio divino, la reliquia llegó a las manos del joven Luis Sanz por medio del cuatrista Frankie Rivera, amigo del guitarrista Apolo Ocasio, acompañante de Ladí durante varios años en su Conjunto Típico.

Polo, como es conocido el veterano músico, cumplirá 94 años y su memoria está intacta. Este domingo, desde las 2:00 p.m., será homenajeado en el Teatro Braulio Castillo de Bayamón y Luis le rendirá honores junto a su agrupación Hermanos Sanz, que encabeza junto a su hermana Lisvette.

La historia de las circunstancias en que el cuatro de Ladí fue heredado por Luis es una de mucho misticismo y sentimiento. Luis Sanz recordó que el cuatrista Frankie Rivera visitaba su hogar en Toa Alta y, tras una tacita de café, tocaba el instrumento que Ladí, tras su regreso de Chicago y Nueva York, utilizó en sus últimas grabaciones con Sarrail Archilla, Pascual Meléndez y Polo Ocasio.

Es un cuatro de cedro, pequeño y de una sola pieza, que construyó Iluminado Dávila un 2 de agosto, el mismo día que Luis nació.

Curiosamente, Luis se sintió atraído por el cuatro y Frankie, que tocó el histórico instrumento en Jerusalén, le impartió las primeras lecciones, basadas en el aprendizaje de piezas del repertorio de Ladí y Felipe R. Goyco ‘Don Felo”, en su mayor parte valses, criollas y danzas.

Ese cuatro, cuando Ladí murió, lo heredó su sobrino Polo Ocasio, quien lo guardó debajo de la cama. Frankie, que estuvo bastante cerca de Ladí, le insistió que lo usara. Un buen día se lo entregó.

Mientras, a los seis años Luis ya ensayaba “El gallo, la gallina y la guinea”. A los siete ya la dominaba. Así, por cosas del destino, una tarde Frankie llegó llorando a su casa y le dijo que había soñado que le debía regalar el cuatro.

“Ya tenía un repertorio bastante amplio del maestro Ladí y Frankie me decía que el único que me podía acompañar en la guitarra es Apolo Ocasio. Yo lo veía en la carátula de los discos y le preguntaba cuándo me llevaría a conocer a Polo”.

A los siete años, en un centro comercial de Bayamón, su hermana Lisvette, de una personalidad más extrovertida, observó que un caballero se parecía a Polo Ocasio. Le preguntó el nombre y en efecto era él.

Así lo conocieron. Una tarde Polo los visitó. Luis buscó el estuche y sustrajo el cuatro para interpretar el vals “Iris” de Ladí. Polo quedó estupefacto. Se incorporó de la silla. Se recostó del portón y, con los ojos humedecidos, le dijo:

“Estas son cosas misteriosas. Te veo tocando y me parece ver a mi tío (Ladí)”.

Desde entonces, nunca se han separado. En 2006 Polo lo acompañó en su primer disco “Un legado para la historia”, grabado a los nueve años. Al presente, han tocado en conciertos, incluso con la Orquesta Sinfónica de Puerto Rico.

“Tengo el cuatro en mi casa. Lo saco; lo afino y me encanta su sonido. Incluso, en la reciente producción de los Hermanos Sanz, ‘Ponte en pie’, el segundo cuatro lo grabé con el cuatro de Ladí”.

Luis Sanz, prácticamente, se ha convertido en el promotor cultural del legado musical del maestro Ladí, cuyo catálogo aparece registrado en la Asociación de Compositores y Editores de Música Latinoamericana (ACEMLA).

“Yo saqué un permiso para grabar y tocar la música de Ladí. Mi experiencia con Polo en el primer disco es especial. En ese disco [“Un legado para la historia”] también me acompaña en el cuatro Juan González, de Lares, y quien vivió muchos años en Nueva York y grabó muchos discos con Ladí. Hay que decirle usted y tenga. El maestro no era un compositor de música escrita, sino oral. Eso se desarrolla escuchando mucha música. Mi experiencia con Polo es que fue mi entrenador auditivo. Es una escuela. No se enseña en la academia, sino en las presentaciones, en que uno tiene que aportar los registros y seguir los acordes. Polo me enseñó a desarrollar ese oído para poder tocar cualquier canción aunque uno no la conozca”, explicó Luis, quien simultáneo a sus ensayos con Polo estudiaba los sábados en la Fundación Paquito López Cruz; luego en la preparatoria del Conservatorio con el profesor Eric Millán y con Millito Cruz posteriormente en la Escuela Libre de Música con San Juan.

A Luis Sanz, con formación clásica, también le fascina la música académica europea. Es un buen lector y disfruta del puente entre ambas expresiones. El conocimiento de los sonidos europeos, de la música que califica como “seria”, mezclados con el folclor puertorriqueño, han propiciado un desarrollo integral. También fue admitido al Conservatorio a estudiar composición para orquesta sinfónica y banda; y simultáneamente, a la Interamericana a cursar estudios, gracias a una Beca Presidencial.

El cuatro es su vida. Y su aportación al instrumento nacional es insospechada. De hecho, en el reciente concierto del vigésimo aniversario de la Fundación Nacional para la Cultura Popular fue evidente el crecimiento de Luis Sanz en su técnica.

“Siento que es un compromiso. Claro está, con las influencias del maestro Ladí, siento que tengo el compromiso de seguir esa tradición oral y escrita porque he transcrito a papel mucha de su música para que no se pierda. Estoy haciendo distintos análisis sobre el segundo cuatro y espero poder publicarlos. Por ejemplo, cómo el maestro desarrolla ese tipo de acompañamiento con el bombardino. Hice un catálogo de sus canciones grabadas en discos. Salen como 200, pero en otras investigaciones he descubierto que son más de 500 canciones, muchas que no fueron grabadas”.

Este domingo Luis y su hermana Lisvette serán la atracción principal del homenaje a Polo Ocasio. Honrar en vida a su mentor es honrar la contribución de Ladí al pentagrama folclórico.

“Estaremos allí honrando ese legado. Mi hermana ha seguido los pasos de Polo. Lisvette empezó en el piano, pero mirando a Polo ha desarrollado un acompañamiento que diría que casi todos los guitarristas aprendieron de él. Claro está, el maestro de Polo Ocasio fue Don Felo. De ahí salió Apolo y de él todos los guitarristas”.

 

Fuente: Fundación Nacional para la Cultura Popular
Por: Jaime Torres Torres
Fecha de Publicación: 19 de agosto de 2016